Buenos días, domingo.
He visto preparar paellas muchas veces. Resulta que siempre he sido una cuñada con este tema…
De las devotas.
De las de ¿seguro que está equilibrado?, ¿le has echado sal a eso?, ¿el fuego de dentro está encendido?
Pero nunca me había atrevido a ponerme al mando de una única paella para alimentarlos a todos.
Este Cuadernos en Crudo incluye: las tres ensaladas que me hago siempre en casa, mi primera paella en solitario y un pequeño recorrido por el memory lane de mi etapa universitaria.
La paella valenciana nació en los pueblos de l’Albufera de Valencia (fuente: Visit València). Un plato humilde de origen campesino que es hoy uno de los iconos de la gastronomía española. Así quedó la mía:





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Si hay algo por lo que merece la pena coger el coche para ir a comprar, es el arroz con D.O. Arròs de València. Suelen venir en unas bolsitas de tela muy bonitas.
Mis tres ensaladas
Este verano les presenté las ensaladas favoritas de tres personas del mundo de la gastronomía a las que admiro:
Especial de verano: la ensalada de Chaxiraxi Triana
Esto es Cuadernos en Crudo, mi carta de los domingos: personal, subjetivo y desenfadado
Especial de verano: la ensalada de Jorge Guitián
Lo que leerás en estas líneas no es un perfil ni una entrevista para prensa. Esto es Cuadernos en crudo, mi carta de los domingos: personal, subjetiva y desenfadada.
Especiales de verano: la ensalada de Dana Joher
Lo que leerás en estas líneas no es un perfil ni una entrevista para prensa. Esto es Cuadernos en crudo, mi carta de los domingos: personal, subjetiva y desenfadada.
Ahora les cuento las mías.
#1 La gilda hecha ensalada
Con ventresca de atún, anchoas, aceitunas y piparras. Me gusta añadirle unas sardinas en conserva y tomates bien aliñados.
La gilda es el pintxo vasco más icónico: aceituna, anchoa y piparra en un palillo. Convertirla en ensalada es solo cuestión de desmontar el bocado y darle espacio en el plato. Aquí tienen algunas ideas por si quieren hacer la suya: lecturas.com, lavanguardia.com, elpais.com
#2 La Ensalada Pepa
Mi ensalada de batalla. Básicamente, son unos fusilli con pesto, tomates cherry cortados a la mitad (para evitar explosiones inconvenientes y manchas en blusas blancas) y, en lugar de parmesano rallado, lo añadimos en lascas. O, para hacerla más fresca, unas bolitas de mozzarella.
Recuerden dejar la pasta bien al dente: descansando en la nevera se pasa un poco.
#3 La ensalada de lentejas
Lentejas cocidas, pimientos, tomates, cebolla roja y hojas verdes (con rúcula queda genial), con un aliño de aceite de oliva virgen extra, vinagre de vino, un poco de comino y semillas variadas.
La primera vez que comí ensalada de lentejas fue en Barcelona, en un sitio de sándwiches y ensaladas que había al lado de la universidad. Me nutrió en muchas jornadas de trabajos grupales y estudios. No recuerdo cómo se llamaba, estaba por Francesc Macià…
Y hasta aquí, el Cuadernos de hoy.
Dedicado a mi familia de Torrelodones. La universidad me llevó a Madrid con veintipocos años y muchos pájaros en la cabeza.
Gracias por acogerme como una más, por abrirme las puertas de su casa y por todas las paellas, gazpachos, vichyssoise y ensaladas compartidas.
Y por los gin-tonics, también.
Feliz café de domingo ☕
Bea









