Cosecha 2025 de los Vinos de Gran Canaria: así fue el evento y esta es la realidad de los vinos de la isla.
El Cabildo y el Consejo Regulador presentaron la cosecha 2025 de los Vinos de Gran Canaria en un acto en el Jardín Botánico Viera y Clavijo.
“Si prestamos la atención que merece, este vino nos hablará de lo que somos”. Así abrió Antonio Morales, presidente del Cabildo de Gran Canaria, el Acto de Presentación de la Cosecha 2025 de los Vinos de Gran Canaria, celebrado el martes 16 de junio de 2026 en el Jardín Botánico Viera y Clavijo1.

La idea de la copa como contenedor de la diversidad paisajística de la isla y sus personas sobrevoló el Tagoror del Jardín Canario el resto de la tarde. “En el aroma de cada copa”, —afirmó Morales—, “se condensa lo que ocurrió bajo la tierra, cómo se comportó la planta ante el clima que le tocó vivir y qué decisiones tomaron los enólogos en la oscuridad de la bodega”.

El presidente del Consejo Regulador de la DOP Vinos de Gran Canaria, Pedro Suárez, recordó que la vid llegó a Canarias hace más de 500 años; son solo 25 años de DOP (Denominación de Origen Protegida) a sus espaldas. Un tiempo que ha servido, según sus palabras, sobre todo para mantener unido al sector.
Conectar el sector, de la viña a la mesa
La sumiller Alba Bernal condujo antes del acto el primer encuentro profesional de este tipo y, ya en el escenario, empezó preguntando qué significaba realmente una reunión como esa.
Antes de que una botella llegue a una mesa, tiene que existir conexión entre viticultores, bodegas, sumillers y hostelería, Alba Bernal, sumiller.
Habló de la singularidad de Gran Canaria, de las medianías como motor de una experiencia turística más rica y de cada botella como resultado de un trabajo colectivo.
Un homenaje con memoria
El acto incluyó un homenaje a Norberto Guerra Guerra, vecino de Tejeda y viticultor desde hace décadas.
Sandra Armas, gerente de Bodegas Bentayga y presidenta de la Ruta del Vino de Gran Canaria, repasó su trayectoria recordando episodios como el de la borrasca Teresa, que obligó a Norberto, durante dos meses, a caminar un kilómetro con un desnivel considerable para llegar a su finca y tratar la vid.

Guerra al cuadrado —como él mismo se llamó después con gracia— habló de lo poco rentable y lo difícil que es este oficio, algo que aleja a los jóvenes del campo.
Después, en petit comité, nos recordó cómo era antes el campo de Gran Canaria, que antes el mercadillo de frutas y verduras de San Mateo era un punto de referencia para hacer la compra, y que en Tejeda era habitual ver reses y terneros, algo que hoy ya no ocurre.
Su pasión y compromiso con la tierra es, sin duda, una fuente de inspiración.
“Gracias por acordarse de mí habiendo tanta gente; será por aquello de que soy viejo. Lo pienso seguir haciendo mientras pueda, nada más”, Norberto Guerra Guerra.
Fin de fiesta entre vinos de Gran Canaria
La velada, marcada por el compañerismo y agradecimientos, que había comenzado con una emotiva interpretación del tenor Gabriel Álvarez acompañado por Abraham Ramos al timple y Alberto González a la guitarra, cerraba a la luz de las bombillas iluminando el jardín en esta tarde fresca de junio.
Barricas distribuidas como mesas sostenían una selección de tres o cuatro vinos por bodega, acompañados de canapés y quesos de Gran Canaria, con la colaboración de Proquenor y Asoquegran.
La cata se prolongó hasta bien entrada la tarde, copa en mano entre barricas y conversación, con el jardín como único escenario.
Entre que la uva se recoge y el vino está listo para descorcharse pasan varios meses de fermentación y crianza, así que la presentación pública de una vendimia llega siempre al año siguiente: la de 2025 se muestra ahora, en junio de 2026.



