Cerrar cuaderno, tapar el boli y sacar el bañador
Me voy de vacaciones, nos vemos pronto, muchísimas gracias
Buenos días, domingo. ¿O es lunes? Qué sé yo…
Esta semana no hay ensalada, ni radar, ni reflexión. Esta semana hay maleta, chanclas y el libro que llevo meses queriendo leer sin que me interrumpa nadie.
¡Me voy de vacacioneeees!
Hay que saber cuándo descansar.
En música, el silencio no es la ausencia de sonido: es parte de la composición. Sin él, no hay ritmo, no hay respiración, no hay melodía.
Los deportistas de élite lo saben también: el descanso no es el enemigo del rendimiento, es parte del entrenamiento. Sin recuperación, no hay mejora.
Con la escritura, con cualquier trabajo creativo, pasa lo mismo.
Obligarse a hacer poco o nada, cambiar de ambiente, soltar el control un momento, es lo que permite volver con una mirada nueva.
Y volver con ganas.
Agosto es el mes en el que Cuadernos en Crudo descansa, porque yo también necesito descansar.
Recargar, mirar por la ventana sin pensar en el siguiente artículo, comer sin tomar notas mentales y, sobre todo, disfrutar de esos días sencillos de los que tanto hablo por aquí.
Espero que tu agosto sea como el de Gato Maléfico.
En septiembre vuelvo con energía renovada, con la revista lista para ver la luz y con muchas ganas de contarte todo lo que se ha ido cocinando este verano.
Gracias de corazón por leer Cuadernos en Crudo cada domingo. Saber que al otro lado hay alguien con una taza de café y unos minutos para leerme es un regalo enorme. Esta comunidad sigue creciendo y con su atención (un bien cotizado estos días) me anima a contarles cada semana todo lo que descubro en mi trabajo como escritora gastronómica.
Nos vemos en septiembre.
Feliz café de domingo ☕
Bea




